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Publicado 04/03/2013 por admin en Curiosidades
 
 

Neptuno

Para Galileo, la noche del 28 de diciembre de 1612 pudo haber sido una más. Tal como lo venía haciendo desde hacía casi tres años, el padre de la astronomía moderna estaba observando al planeta Júpiter y a sus inquietas lunas, dibujando cuidadosamente sus posiciones en un pequeño libro de notas.

Telescopio Galileo

Pero su modesto telescopio mostraba algo más: cerca del gigante y sus escoltas había un débil punto de luz ligeramente azulado. Galileo pensó que se trataba de una estrella de fondo, y así lo registró en sus anotaciones. Sin embargo, esa débil y lejana lucecita no era otro que el mismísimo planeta Neptuno. Galileo nunca lo supo, pero, sin querer, se adelantó en más de dos siglos al descubrimiento oficial del octavo planeta de nuestro Sistema Solar.